- Desnúdate YA! Quédate con las botas y las medias, el resto FUERA, entendido?!!!
- Si Señor – musitaba mientras temblorosa me iba quitando la camisa, el sujetador y la falda.
- De rodillas PUTA, quítame las zapatillas.
- Si mi Amo – Ni siquiera me escuchaba yo, mis labios se movían, pero me faltaba el aire para que se produjese el sonido.
Mientras intentaba casi sin éxito quitarle las zapatillas, El estaba desnudándose. Cuando al fin lo conseguí no tardó ni 10 segundos en quitarse pantalones y calzoncillos, dejando así, frente a mi boca, la polla de mi Amo.
- ¡¡¡Manos en la espalda y lengua fuera cerda!!! – dijo metiéndome Su polla hasta mi garganta y consiguiendo así la primera de muchas arcadas.
Saqué con mi lengua Su polla de mi boca para respirar tras la arcada y ahí me vino la primera bofetada. Una lágrima recorría mi mejilla mientras con Su mano derecha me agarraba del pelo y me decía…. – Me la vas a comer como a mi me gusta, aunque te ahogues no la saques, ¿¿¿te queda claro PUTA???
- Si Señor – acerté a decir mientras el me llevaba del pelo hasta un sofá donde se sentó.
- Quiero tus manos detrás de tu espalda y come – ordenó mientras en mí se apoderaba un miedo nunca antes sentido.
Pensé mil cosas: ¿Y si vomitaba en el sofá? ¿ Y si volvía a salirse Su polla de mi boca? ¿Y si no conseguía que se corriese? El me lo había advertido, lo que para muchas mujeres es una bendición, El lo consideraba un problema: Le costaba mucho correrse, podía aguantar mucho tiempo sin hacerlo, incluso, en ocasiones, no lo lograba.
Yo tenía miedo de fallarLe, de no ser una buena puta para El. Confío bastante en mi, y mucho mas en mi boca, pero tenía miedo de no ser merecedora del puesto que tanto ansiaba: ser Su sumisa.
De vez en cuando notaba golpes en mis pechos, si rozaba con mi diente, sacaba Su polla de mi boca y me abofeteaba. Estaba muerta de miedo. Entonces El acercó su mano a mi coño, dios, no me lo podía creer, realmente estaba muy mojado, estaba excitadísima.
Tras un rato en el sofá se cansó y me dirigió a cuatro patas por el pasillo de Su casa donde había un espejo de cuerpo entero. Me pasó ante el, y aun arrodillada, me introdujo su polla en mi boca. Esta vez, El marcaba el ritmo, por lo que no tardó en metérmela hasta la garganta y hacerme vomitar.
- Chupa eso zorra, VAMOS PUTA, trágatelo todo – gritaba mientras llevaba mi cabeza hacia el suelo vomitado segundos antes por mi.
- No puedo mi Señor, soy muy escrupulosa y no hago mas que pensar en Su gato.
El se rió, pero aun así, rebozó toda mi cara por el vómito y me hizo levantar.
- Mírate en el espejo y dime qué ves – me dijo moviendo mi cabeza hacia el espejo.
- Una puta Señor, veo a una puta muy cerda mi Amo – dije yo sintiendo cada una de las avergonzantes pero orgullosas palabras que salían de mi boca, de mi alma.
- Así es zorrita, ahora ponte a cuatro patas que te voy a follar – dijo mientras mi coño se volvía loco pensando en sentir por fin dentro de mi la polla de mi Amo.
No fueron mas que 5 o 6 embestidas, pero aun la siento dentro de mi al recordarlo. Tras ese breve momento me llevó a la cama. Me tumbo boca arriba y me comió el coño hasta que me corrí como una loca. Entonces volvió a meterme Su polla en mi boca…. Estuve bastante rato lamiendo, chupando, recorriendo, sorbiendo pero no conseguí nada. Fue frustrante. Me sentí la peor puta de la historia, no siendo merecedora de todo lo que El me estaba haciendo sentir.
Aun así, con una sonrisa en la boca me dijo:
- venga, relajate, es tarde ya, cerca de las 5, vamos a comer algo y pillamos fuerzas, ok?
- Si mi Amo – dije tristemente por no haberme ganado ni siquiera la sonrisa que El me regalaba….
- Si Señor – musitaba mientras temblorosa me iba quitando la camisa, el sujetador y la falda.
- De rodillas PUTA, quítame las zapatillas.
- Si mi Amo – Ni siquiera me escuchaba yo, mis labios se movían, pero me faltaba el aire para que se produjese el sonido.
Mientras intentaba casi sin éxito quitarle las zapatillas, El estaba desnudándose. Cuando al fin lo conseguí no tardó ni 10 segundos en quitarse pantalones y calzoncillos, dejando así, frente a mi boca, la polla de mi Amo.
- ¡¡¡Manos en la espalda y lengua fuera cerda!!! – dijo metiéndome Su polla hasta mi garganta y consiguiendo así la primera de muchas arcadas.
Saqué con mi lengua Su polla de mi boca para respirar tras la arcada y ahí me vino la primera bofetada. Una lágrima recorría mi mejilla mientras con Su mano derecha me agarraba del pelo y me decía…. – Me la vas a comer como a mi me gusta, aunque te ahogues no la saques, ¿¿¿te queda claro PUTA???
- Si Señor – acerté a decir mientras el me llevaba del pelo hasta un sofá donde se sentó.
- Quiero tus manos detrás de tu espalda y come – ordenó mientras en mí se apoderaba un miedo nunca antes sentido.
Pensé mil cosas: ¿Y si vomitaba en el sofá? ¿ Y si volvía a salirse Su polla de mi boca? ¿Y si no conseguía que se corriese? El me lo había advertido, lo que para muchas mujeres es una bendición, El lo consideraba un problema: Le costaba mucho correrse, podía aguantar mucho tiempo sin hacerlo, incluso, en ocasiones, no lo lograba.
Yo tenía miedo de fallarLe, de no ser una buena puta para El. Confío bastante en mi, y mucho mas en mi boca, pero tenía miedo de no ser merecedora del puesto que tanto ansiaba: ser Su sumisa.
De vez en cuando notaba golpes en mis pechos, si rozaba con mi diente, sacaba Su polla de mi boca y me abofeteaba. Estaba muerta de miedo. Entonces El acercó su mano a mi coño, dios, no me lo podía creer, realmente estaba muy mojado, estaba excitadísima.
Tras un rato en el sofá se cansó y me dirigió a cuatro patas por el pasillo de Su casa donde había un espejo de cuerpo entero. Me pasó ante el, y aun arrodillada, me introdujo su polla en mi boca. Esta vez, El marcaba el ritmo, por lo que no tardó en metérmela hasta la garganta y hacerme vomitar.
- Chupa eso zorra, VAMOS PUTA, trágatelo todo – gritaba mientras llevaba mi cabeza hacia el suelo vomitado segundos antes por mi.
- No puedo mi Señor, soy muy escrupulosa y no hago mas que pensar en Su gato.
El se rió, pero aun así, rebozó toda mi cara por el vómito y me hizo levantar.
- Mírate en el espejo y dime qué ves – me dijo moviendo mi cabeza hacia el espejo.
- Una puta Señor, veo a una puta muy cerda mi Amo – dije yo sintiendo cada una de las avergonzantes pero orgullosas palabras que salían de mi boca, de mi alma.
- Así es zorrita, ahora ponte a cuatro patas que te voy a follar – dijo mientras mi coño se volvía loco pensando en sentir por fin dentro de mi la polla de mi Amo.
No fueron mas que 5 o 6 embestidas, pero aun la siento dentro de mi al recordarlo. Tras ese breve momento me llevó a la cama. Me tumbo boca arriba y me comió el coño hasta que me corrí como una loca. Entonces volvió a meterme Su polla en mi boca…. Estuve bastante rato lamiendo, chupando, recorriendo, sorbiendo pero no conseguí nada. Fue frustrante. Me sentí la peor puta de la historia, no siendo merecedora de todo lo que El me estaba haciendo sentir.
Aun así, con una sonrisa en la boca me dijo:
- venga, relajate, es tarde ya, cerca de las 5, vamos a comer algo y pillamos fuerzas, ok?
- Si mi Amo – dije tristemente por no haberme ganado ni siquiera la sonrisa que El me regalaba….
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