miércoles, 4 de junio de 2008

El encuentro

Cuanto mas cerca estaba de Madrid, mas me temblaban las piernas… Llevaba las medias con las botas altas, la falda negra y mi camisa negra…. Tal y como El me dijo, mi tanga estaba dentro de mi coñito completamente depilado para El y una horquilla en el clítoris, desde Bilbao acompañándome en el viaje…
Casi entrando en la Estación de Autobuses, un sms, “Aki stoy”. A los pocos minutos mirando por la ventana ya dentro de la Estación le digo a mi amiga señalándole, ese es Él.
Bajo del bus, voy corriendo a por la maleta, histérica, no podía ni mirarle, no quería encontrarme con esos ojos que ya por webcam habían visto todo lo que se podía mostrar por ese medio.
Respiro fuerte, tomo aire y me dirijo hacia donde está El sonriéndome. Le abrazo, me besa en la boca, un beso muy casto que desde luego no vaticinaba nada de lo que iba a ocurrir en las siguientes horas.
Los 3, mi amiga, El y yo, cogimos el metro y llegamos a la estación donde nos separábamos: mi amiga hacia Getafe, nosotros a Su casa.
Nos sentamos en el tren, El se sentó frente a mí y poco a poco podía mirarle sin morirme de vergüenza, sin sentir la histeria y haciéndome a la idea de que El iba a hacerme Suya al fin….
En cuanto llegamos a la estación, y nos montamos en Su coche, Su rostro cambió. Se tornó serio y oscuro. Metió Su mano en mi coñito, saco la horquilla y sonriendo me dijo, esto es tuyo. Volvió a meter la mano y se la llevó a la boca, para saborear mi coño. Agarró mi cabeza y me besó, no como el primer beso, éste era apasionado, brusco. Volví a sentir su mano recorrer mis pechos, apretarlos y de nuevo al coño. Sacó mi tanga, que llevaba ahí buenas horas ya, me lo mostró (estaba empapado) y me lo restregó por la cara. Puso la radio del coche, sonaba Extremoduro, tema So Payaso, justo la estrofa que dice “Quiero ser tu perro fiel, tu esclavo sin rechistar….” Fumamos mientras hacíamos el camino a Su casa.
- Mira bajo tu asiento – dijo con una sonrisa muy pícara. Toque una bolsa de plástico con algo que me sonaba familiar. Le miré, sonreí y Le dije “Velas”. El sonrió asintiendo.
Juro no recordar si hablamos mas, de qué hablamos… Solamente recuerdo que estaba aterrorizada y muy excitada. Aparcó el coche en el garaje, volvió a meterme Su lengua hasta mi garganta y Sus manos recorrían mi cuerpo, con mucha fuerza…. Solo recuerdo pensar “dios me matará de gusto….”
Salimos del coche, mientras sacaba mi bolsa de Su maletero recibí el primer azote…. Me temblaron hasta las pestañas. Mientras andábamos hacia Su casa Le comenté que me daban pánico los ascensores y que subir hasta un octavo, me iba a costar mucho, El sonrió y me dijo, tranquila que ni te vas a enterar.
Entramos en Su portal, no había vuelta atrás, iba a pasar, sentía que mi corazón iba a salirse de mi pecho. Nos montamos en el ascensor, dio al numero 8, subió mi falda, abrió mis piernas y me comió el coñito. En mi vida había deseado tanto que el viaje en ascensor se alargase.
Abrió la puerta de Su casa, dejamos las cosas en la mesa de la sala y cuando me volví para mirarLe, ví como Su cara había cambiado del todo, no había sonrisa, no había miradas de tranquilidad, supe que había empezado y pensé “nena, recuerda la palabra de seguridad es micrófono”

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