miércoles, 4 de junio de 2008

El primer descanso ... ¿o no?

Hicimos una ensalada, entre azotes, cigarrillos, besos y risas…. Fuimos al salón, yo aun con mis botas y medias y un salto de cama negro que me había llevado por si podía ponerme algo en Su presencia, y comimos allí, viendo la tv, tranquilamente charlando.
Al terminar de comer y descansar un poquito, no pude mas que ofrecerLe el masaje que días atrás Le había prometido. Así que me senté tras de El, y con una cremita, le masajeé el cuello, los hombros, los brazos y un poquito la espalda. Luego fuimos a la cama y allí terminé de masajearle la espalda baja y los brazos.
Cuando terminé nos fuimos al sofá y yo ya tenía necesidad de sentir Su polla en mi boca, no importaba el tiempo, aunque me sintiera frustrada, necesitaba tenerla en mí, así que comencé a lamer, a chupar, a sorber y ayudada por mi mano, a realizar movimientos que parecían gustarLe.
Empezó a moverse, a hacerme saber que le gustaba, me volvía loca al escuchar de la boca de mi Amo “Dios que Puta eres, que bien la comes, sigue así, joder, no pares….” Esas palabras no hacían mas que volverme mas y mas loca por momentos, chupaba con mas fuerza, lamía con mas ansia y absorbía la polla de mi Amo hasta sentirla casi formar parte de mi lengua.
- Me voy a correr, no te lo tragues – dijo mi Amo excitadísimo.
Me entraron tantísimas ansias que no pude evitarlo. Por fin iba a sentir en mi boca la recompensa tan ansiada, el néctar de mi Señor, podría saborear Su leche, tan preciada por mi y que aun no había podido lograr hasta entonces. Así que sin poder, ni querer evitarlo, la saboreé y me la tragué. La hice mía.
- ¿Te la has tragado putita? – me dijo extasiado.
Asentí sonriendo y con la súplica de Su perdón en mis ojos. El me devolvió la sonrisa. Lo comprendió. Me incorporé, cogí dos cigarros y le encendí uno a El, el otro para mi.

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