Mucho mas relajada aunque asustada por el moratón en mi pecho, me puse mis medias, la falda, las botas, el sujetador y la camisa. El quiso llevarme a la calle sin braguitas ni tanga. Bajamos a por el coche y fuimos en busca de la farmacia de guardia que había buscado por Internet. Cogí un bote de “Trombocid” y nos dirigimos a Su casa.
- Fuera ropa peque, ya sabes cómo te quiero ver ante Mi presencia – dijo mi Amo según entramos por la puerta.
Me acercó unas zapatillas, me di el Trombocid y me puse el salto de cama, llamamos al restaurante chino para que nos trajesen la cena y esperamos paciente y tranquilamente a que llamasen al timbre. Hablábamos, reíamos, fumábamos, elegíamos película para ver mientras cenásemos… Yo no podía evitar comparar al ser que tenía delante en ese momento, con el que pocos momentos antes había estado disfrutando viéndome sufrir, llorar… mientras provocaba tanto dolor en mi.
Puso “La novena puerta” en el dvd y pronto comenzamos a cenar. Tras la cena, y agotada por todo lo acontecido, Le pedí permiso para tumbarme un poquito en el sofá y así lo hice. He de decir que nunca había conseguido ver “La novena puerta”. Siempre me había dormido y El lo sabía. Así que de vez en cuando miraba por si Su perrita se estaba acunando en los brazos de Morfeo.
Se sentó en el mismo sofá y apoyé mi cabeza en Sus piernas. Me estaba relajando demasiado. Yo me conozco, me iba a dormir de un momento a otro por mucho que Jonny Deep estuviera en la pantalla. Estaba demasiado a gusto sintiendo a mi Amo acariciarme, así que decidí espabilarme, esperando que El no se disgustara por mi atrevimiento.
Con temor, comencé a acariciar Sus piernas, acercándome a Su polla pausadamente. Intentaba evitar mis ansias y controlar mi excitación al ver que El me dejaba hacer, sin impedirme continuar en mi intento de sentir de nuevo, la polla de mi Amo en mi boca.
- ¿Qué le pasa a Mi perrita? ¿Ya estás caliente? Si estabas medio dormida…. – dijo sonriendo. Aun que no le veía la cara, le oía sonreir. – Levántate, coge “el juguetito” y unas bragas y, venga, a la habitación.
- Si mi Amo – dije sonriendo. Sentía cómo entraban los nervios en mi estómago. El quería usarme de nuevo. Y yo deseosa de que así lo hiciera, ya no tenía nada de sueño.
Llegamos al cuarto y El se tumbó en la cama. Puso dos cojines en el suelo y con Su mirada me ordenó postrarme de rodillas encima de ellos, mirando hacia la cama.
- Mete el juguetito en tu coño y ponte las bragas para que no se caiga. Dale a la vibración a máxima potencia – ordenó con una sonrisa – Ahora ponte a chupar zorra y ni se te ocurra correrte antes que Yo.
Mi vibrador hace que me corra en 3 minutos máximo, sintiendo encima la excitación que tenía y saboreando la polla de mi Amo…. Estaba muy asustada, intentaba concentrarme sólo en El, en Su placer, en Su orgasmo, en Su leche…. Diossss, me estaba volviendo loca de placer. El me daba mas placer dejándome intentar dárselo a El, que el que yo podía proporcionarle con mi húmeda boca, mi lengua inquieta y mis manos empapadas por mi saliva previamente…
Le veía disfrutar, gritarme “Vamos Puta, ahora no pares, qué bien lo haces, sigue así Zorra, SIGUE”
Sus palabras me encendían aun más si cabe, entraban en mi cabeza y retumbaban en las paredes de mi coño. Estaba a punto de correrme pero entonces sucedió algo que no esperaba.
- Joder que Puta eres, me corro, y ni se te ocurra tragártelo, esta vez NO!!!
Así lo hice, succioné todo lo que pude y lo dejé en mi boca mientras El se levantó y fue en busca de algo.
En cuestión de segundos llegó con un vaporizador de agua. (Yo así lo llamo, es un recipiente al que se le mete agua y por ejemplo se lleva a la playa para echarla sobre el cuerpo en forma de Spray)
Lo traía abierto y sonreía
- Échalo todo ahí peque – dijo con su cara de pícaro divertido.
Yo escupí todo el semen de mi Amo ahí, intrigada, sonriendo Le preguntaba con la mirada qué iba a hacer.
Cerró el bote, lo removió y empezó a pulverizar Su semen por todo mi cuerpo. Mi boca se abría y mi lengua salía sin permiso intentando poder degustar un poco de mi premio. Me dio la vuelta y me bañó todo el cuerpo. Cuando terminó me dio de beber lo que sobraba y me tumbó en la cama. Sacó mi juguetito y al notarlo tan caliente, terminó de apremiarme con Su lengua.
Otro regalo de mi Amo, no mi orgasmo, sino el Suyo.
- Fuera ropa peque, ya sabes cómo te quiero ver ante Mi presencia – dijo mi Amo según entramos por la puerta.
Me acercó unas zapatillas, me di el Trombocid y me puse el salto de cama, llamamos al restaurante chino para que nos trajesen la cena y esperamos paciente y tranquilamente a que llamasen al timbre. Hablábamos, reíamos, fumábamos, elegíamos película para ver mientras cenásemos… Yo no podía evitar comparar al ser que tenía delante en ese momento, con el que pocos momentos antes había estado disfrutando viéndome sufrir, llorar… mientras provocaba tanto dolor en mi.
Puso “La novena puerta” en el dvd y pronto comenzamos a cenar. Tras la cena, y agotada por todo lo acontecido, Le pedí permiso para tumbarme un poquito en el sofá y así lo hice. He de decir que nunca había conseguido ver “La novena puerta”. Siempre me había dormido y El lo sabía. Así que de vez en cuando miraba por si Su perrita se estaba acunando en los brazos de Morfeo.
Se sentó en el mismo sofá y apoyé mi cabeza en Sus piernas. Me estaba relajando demasiado. Yo me conozco, me iba a dormir de un momento a otro por mucho que Jonny Deep estuviera en la pantalla. Estaba demasiado a gusto sintiendo a mi Amo acariciarme, así que decidí espabilarme, esperando que El no se disgustara por mi atrevimiento.
Con temor, comencé a acariciar Sus piernas, acercándome a Su polla pausadamente. Intentaba evitar mis ansias y controlar mi excitación al ver que El me dejaba hacer, sin impedirme continuar en mi intento de sentir de nuevo, la polla de mi Amo en mi boca.
- ¿Qué le pasa a Mi perrita? ¿Ya estás caliente? Si estabas medio dormida…. – dijo sonriendo. Aun que no le veía la cara, le oía sonreir. – Levántate, coge “el juguetito” y unas bragas y, venga, a la habitación.
- Si mi Amo – dije sonriendo. Sentía cómo entraban los nervios en mi estómago. El quería usarme de nuevo. Y yo deseosa de que así lo hiciera, ya no tenía nada de sueño.
Llegamos al cuarto y El se tumbó en la cama. Puso dos cojines en el suelo y con Su mirada me ordenó postrarme de rodillas encima de ellos, mirando hacia la cama.
- Mete el juguetito en tu coño y ponte las bragas para que no se caiga. Dale a la vibración a máxima potencia – ordenó con una sonrisa – Ahora ponte a chupar zorra y ni se te ocurra correrte antes que Yo.
Mi vibrador hace que me corra en 3 minutos máximo, sintiendo encima la excitación que tenía y saboreando la polla de mi Amo…. Estaba muy asustada, intentaba concentrarme sólo en El, en Su placer, en Su orgasmo, en Su leche…. Diossss, me estaba volviendo loca de placer. El me daba mas placer dejándome intentar dárselo a El, que el que yo podía proporcionarle con mi húmeda boca, mi lengua inquieta y mis manos empapadas por mi saliva previamente…
Le veía disfrutar, gritarme “Vamos Puta, ahora no pares, qué bien lo haces, sigue así Zorra, SIGUE”
Sus palabras me encendían aun más si cabe, entraban en mi cabeza y retumbaban en las paredes de mi coño. Estaba a punto de correrme pero entonces sucedió algo que no esperaba.
- Joder que Puta eres, me corro, y ni se te ocurra tragártelo, esta vez NO!!!
Así lo hice, succioné todo lo que pude y lo dejé en mi boca mientras El se levantó y fue en busca de algo.
En cuestión de segundos llegó con un vaporizador de agua. (Yo así lo llamo, es un recipiente al que se le mete agua y por ejemplo se lleva a la playa para echarla sobre el cuerpo en forma de Spray)
Lo traía abierto y sonreía
- Échalo todo ahí peque – dijo con su cara de pícaro divertido.
Yo escupí todo el semen de mi Amo ahí, intrigada, sonriendo Le preguntaba con la mirada qué iba a hacer.
Cerró el bote, lo removió y empezó a pulverizar Su semen por todo mi cuerpo. Mi boca se abría y mi lengua salía sin permiso intentando poder degustar un poco de mi premio. Me dio la vuelta y me bañó todo el cuerpo. Cuando terminó me dio de beber lo que sobraba y me tumbó en la cama. Sacó mi juguetito y al notarlo tan caliente, terminó de apremiarme con Su lengua.
Otro regalo de mi Amo, no mi orgasmo, sino el Suyo.
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