lunes, 6 de octubre de 2008

Nos conocimos en Cáceres....


Una falda a cuadros, camisa blanca, corbata, dos trenzas en mi pelo, liguero blanco, medias de rejilla blancas y botas negras altas…. Así me presenté ante mi Amo esta vez. No tardó en esbozar una sonrisa mientras me miraba con ojos de placer. Tras casi dos meses sin ser besada, humillada, acariciada, azotada por El, por fin monté en Su coche.

Nos dirigíamos de nuevo a Cáceres, a Su casita en el pueblo donde hacía dos meses habíamos pasado 9 maravillosos e intensos días. Pero esta vez no íbamos solos. Habíamos invitado a otras personas, de las cuales 3, pudieron regalarnos su compañía.

El viaje, desde Burgos, aunque cansado se me hizo corto… Paramos en varios sitios para dejar descansar nuestros cuerpos y relajar nuestros deseos… Durante el viaje hablamos; yo Le preguntaba sobre lo que podría o no acontecer con el resto de amigos, Él me tranquilizaba, me rozaba, me besaba, me explicaba y me dejaba claro que iba a estar pendiente de mi en cada momento…

Por fin, llegamos a la gasolinera donde habíamos quedado. Poco después ahí estaban dos de nuestros amigos, L y S. Bajaron del coche y L iba vestida como yo, de colegiala… Salió del coche entonando “Y soy rebelde….” Ahí comenzaron las primeras sonrisas, saludos, abrazos y poco a poco me fui tranquilizando. Llegamos en seguida a casa, nos instalamos (S y L pusieron todo su arsenal encima de una mesa) y cenamos un poquito. Tras un rato de charla, nuestros Amos salieron fuera, al jardín, dejándonos apoyadas cada una en un sofá con las cabezas bajas y los culos en pompa y entraron diciendo: “elegid numero el 1 o el 2”.

Un instante después vi como empezaban a temblar mis piernas puesto que el número que me había tocado, el 1, no era el de mi Amo sino el de S.

Gato, fusta, pala, “la asesina”, vara, látigo corto…. “Ve contando cada golpe”, “En los múltiplos de 5, te daré con más intensidad”… He de aclarar que esta pareja L y S, son sádicos, por tanto yo estaba realmente asustada.

¡Pinzas! Me encantan… Aun miro las fotos y no soy capaz de contar cuántas pinzas adornaban mis pechos… Varios colores, formas diferentes que me hacían sentir un leve dolor escondido bajo una excitación quizá incomprensible para otras personas.

S cogió Su fusta y fue arrancando a fustazos varias pinzas a la vez de mis doloridos pechos. “Por cada vez que te quejes, te daré una bofetada”. Apreté bien los dientes y en cada fustazo respiraba para poder controlar mis quejidos. S terminó de quitarme todas las pinzas y me mandó recogerlas del suelo. Cuando guardaba unas, El tiraba otras tantas…. Así hasta que me mandó tumbarme en el sofá grande….

Cogió uno de Sus látigos y me dijo “Sólo lo voy a dejar caer, sin darle fuerza”. Volvió el pánico a mí y sin que me lo ordenase, fui contando cada latigazo… “En los múltiplos de 5, prepárate que te daré ms fuerte y no quiero oírte quejarte” 1… 2… 3…. 4…. 5 (auuuuuuu, pero sin un solo sonido) 6… 7…. 8…. 9 y (dios que miedo, por favor, por favor que no me dé muy fuerte) “¡Prepárate!” … Dejo caer el látigo sin apenas rozarme y … 10 :)

Pido perdón tanto a mi Amo como a L porque aunque estuvieron en todo momento a menos de un metro, apenas me enteré de lo que hacían. Sé que L estaba en mi misma posición, pero los azotes los recibía con otros instrumentos y probablemente bastante más fuertes que yo, eso sí, sin quejarse en ningún momento… En esos instantes no me di cuenta de lo realmente fuerte que es L, admirable en todo momento, comprensiva y dulce… En mis siguientes relatos de ese fin de semana tan especial, espero poder plasmarlo.

Y de mi Amo, en estos primeros instantes, ¿qué decir? Que se que estuvo pendiente de mi en cada golpe que recibía y que al terminar la sesión en Su cara podía ver el orgullo que sentía hacia mi… Eso, junto con el cariño de L y S, me hizo sentir realmente bien, llena y feliz.
Gracias a los 3….
Continuará

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