jueves, 23 de octubre de 2008

Un paseo por el campo

Dormimos poco y mal, mis pesadillas y gritos nocturnos no nos dejaron descansar. A las 9 yo ya estaba en pie. Tomé mi medicina y al poco rato S se levantó. Estuvimos charlando un rato hasta que L y mi Amo se unieron a nosotros.
Desayunamos los 4, tranquilos decidiendo qué hacer. Nos vestimos, nosotras de colegialas y montamos en el coche de S y L hacia un hotel abandonado en la cima de una montaña.
Aparcamos el coche y fuimos hacia una llanura donde mirando hacia abajo se podía ver una presa y un lago rodeado de montañas. Las vistas eran magníficas e hicimos alguna foto de ellas y otras fotos algo más juguetonas de L y mías.
Fuimos hacia el hotel y allí hicimos más fotos, recuerdos preciosos de unos momentos llenos de tanta paz como erotismo.
Bajamos al pueblo más cercano, hicimos la compra y nos dirigimos a casa.


Mientras L terminaba de preparar nuestra pizza y mi Amo estaba haciendo la de ellos, L y yo nos miramos y fuimos a “prepararnos”. L cogió sus ropitas y vino a mi habitación donde yo esperaba impaciente con las mismas ropitas que llevaba ella y los disfraces de sirvienta que había adquirido días atrás para la ocasión.
Nos adecentamos… botines, medias blancas de rejilla L braguita y yo tanga negro a rayas y el corpiño a juego, un delantal blanco, un collar de tul blanco, en las muñecas la misma tela que el collar y una diadema blanca también con su tul.
Salimos del cuarto y ellos estaban en el jardín. Al vernos, una sonrisa brotó de Sus caras y Sus ojos se tornaron lascivos.
Nos pidieron bebidas y algo de picar. Cuando volví vi a L comiendo la polla de S, miré a mi Amo y me dijo, - ¡Vamos, ayúdala! L fue a la cocina a mirar el horno y mientras yo me agaché a seguir haciendo lo que ella había dejado a medias. Volvió e hizo lo propio con mi Amo. Entonces fui yo a la cocina a comprobar el horno. La comida estaba hecha así que nos fuimos al salón a comer.

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